Largas son las noches
Las horas imprevistas
Llorando lágrimas de sangre
Porque tu no estas aquí
Acidas palabras
Que carcomen mi alma
Deshaciéndola poco a poco
Desde esa noche en que partí.
Zumban mis oídos
Con la amarga melodía
Que canto ese viento esa mañana,
En que al despertar ya no te vi.
Eras mi instrumento,
Mi ingrata herramienta,
Para sentirme viva,
Muerta el día q te perdí.
Ahora respiro solo por ese momento,
Ese momento en que total angustia,
Esa semilla mía y tuya,
Vi por vez primera sonreír.
De incendio lleno están mis días,
Ahora es cada minuto,
El que yo disfruto,
Porque ella me enseño a vivir.
Ahora por respeto
Con el susurro más discreto
Te miro desde lejos,
Y dejo solo sin sonrisas, verte arrepintiendo.

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